Amos Wind, un detective privado consumido por años de experiencia y cinismo, es contratado por Bárbara Rosemore, una mujer joven, hermosa e inválida que vive en una mansión de lujo.
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Amos Wind, un detective privado consumido por años de experiencia y cinismo, es contratado por Bárbara Rosemore, una mujer joven, hermosa e inválida que vive en una mansión de lujo. Su esposo, el periodista Winston Copperland, ha desaparecido sin dejar rastro hace tres días tras una misteriosa cita con un colega. A medida que Wind investiga, descubre inconsistencias en la historia que sugieren secretos más oscuros que una simple ausencia.
En las sombrías calles de Cleveland, Amos Wind lleva más de una década ejerciendo como detective privado, acumulando una visión cada vez más desencantada sobre la naturaleza humana. Cansado de perseguir adulterios, fraudes y engaños, ha aprendido que la gente es, invariablemente, mentirosa, torpe y moralmente corrompida. Su mundo cambia cuando recibe la llamada de Bárbara Rosemore, una mujer de la alta sociedad que lo contrató mediante la recomendación de un colega. Bárbara vive en el 1812 de Broadview Road en Seven Hills: una mansión envuelta en jardines exuberantes y sistemas de seguridad sofisticados, el tipo de lugar donde alguien con suficiente dinero puede escapar del mundo y sus intrusiones. Lo que Wind no espera es encontrarse con una mujer que desafía sus prejuicios acumulados. Bárbara es joven, hermosa, de ojos azules profundos y presencia cautivadora, pero lleva una tragedia en su pasado: un accidente años atrás la dejó inválida, confinada a una silla de ruedas, aunque su espíritu permanece intacto. Es ella quien sostiene la fortuna de la mansión, mientras su esposo, Winston Copperland, ejerce como periodista. Winston ha desaparecido hace tres días tras una llamada de Craig Fosters, un colega mencionando algo sobre un recetario. La ausencia es inusual: normalmente Winston mantiene a Bárbara informada de sus movimientos. Bárbara implora a Wind que encuentre a su marido, pero con una condición inquietante: nada de policía, nada de prensa. No desea que se rumoree sobre su matrimonio ni que especulen sobre la fidelidad de Winston. A medida que Wind investiga, surgen inconsistencias perturbadoras. El recetario carece de sentido; Winston nunca mostró interés en la cocina. Fosters no contesta. El mayordomo James revela que Winston es un granuja. Lo que comienza como una desaparición promete convertirse en algo más siniestro, con secretos que acechan bajo la superficie de la mansión elegante.