Segunda entrega de la serie Azul, «#MilVecesSí» retoma la historia de Julia y Matt en el punto en que el amor deja de ser promesa y empieza a ser convivencia.
Descargar
Segunda entrega de la serie Azul, «#MilVecesSí» retoma la historia de Julia y Matt en el punto en que el amor deja de ser promesa y empieza a ser convivencia. Narrada en primera persona y organizada como un calendario que va de enero a junio, la novela alterna el descubrimiento del deseo con el pulso cotidiano de una familia que no termina de aceptar lo que ve. Un prólogo ambientado en Bremen en 1997 siembra, mucho antes de que los protagonistas puedan intuirlo, la mentira que sostiene buena parte de sus vidas presentes. Romance contemporáneo con escenas sexuales explícitas y un trasfondo emocional sobre autoestima, vínculos tóxicos y el trabajo de aprender a mirarse sin desprecio.
En una cafetería de Bremen, en el verano de 1997, una joven modelo llamada Grethe anuncia un embarazo y recibe, en lugar de la respuesta que había ensayado mil veces, una carcajada y un plan. El hombre que tiene enfrente no piensa renunciar a la carrera que está a punto de terminar, ni al trabajo que ya tiene asegurado, ni a la novia que le conviene: le sugiere que busque a alguien dispuesto a creerse padre. Le da un nombre. Ese nombre —Matt Jensen— es el hilo del que tira toda la novela.
Décadas después, la voz que conduce el relato es la de Julia, una joven zaragozana que celebra el Año Nuevo con Matt en casa de sus padres. Lo que en apariencia es una noche de fiesta, ropa interior roja y una habitación de hotel reservada en secreto desde Toronto, funciona como declaración de intenciones: Julia ha decidido que el deseo le pertenece. Viene de una relación anterior en la que la intimidad era una obligación que cumplir y de una madre cuya manera de querer se parece demasiado a la corrección constante; frente a eso, el cuerpo dejado de ser un problema y pasa a ser un territorio propio. La autora sostiene esa transformación sin eufemismos: las escenas sexuales son explícitas, a menudo divertidas, y están construidas menos como espectáculo que como conversación entre dos personas que se cuidan.
El relato avanza mes a mes —enero, febrero, marzo, abril, mayo, con un epílogo en junio— y ese formato de diario le da su ritmo particular: una domesticidad hecha de churros de resaca, traducciones simultáneas en la mesa del comedor, un sofá cama en el salón, un padre que hace de puente y una madre que va cediendo terreno a regañadientes. Entre Julia y Matt median dos idiomas, dos países y una diferencia de mundo que la familia empieza a percibir en detalles menores: la calidad de una chaqueta, un viaje que no todos podrían permitirse, una pregunta incómoda sobre a qué se dedica exactamente el novio alemán.
El pasado, mientras tanto, no se está quieto. Matt arrastra la historia de una noche mal recordada en una fiesta adolescente, una hija a la que adora y un cuñado, Heinrich, cuya crueldad lleva años operando en silencio dentro del círculo familiar. Julia escucha esas confesiones sin escandalizarse, con una curiosidad que la novela premia: es su capacidad de mirar de frente lo que otros prefieren no nombrar la que empieza a acercar las piezas del prólogo a las del presente.
«#MilVecesSí» es, en ese cruce, dos libros a la vez. Uno es una comedia romántica de temporada corta, con humor físico, cómplices de barrio y vecinos de habitación involuntariamente ruidosos. El otro es la crónica de cómo una mentira fundacional atraviesa generaciones y de lo que cuesta reconstruir la autoestima cuando la primera voz que la dañó vive en la habitación de al lado. Dirigida a lectores adultos de romance contemporáneo, se disfruta más habiendo leído la primera entrega de la serie, aunque la propia narración se encarga de que nadie quede fuera de la conversación.