Escrita en 1604 por el jurista riojano Gregorio González, El guitón Onofre narra en primera persona la vida de un huérfano de Palazuelos que aprende a valerse sirviendo a un ama cruel, a un sacristán tacaño de Sigüenza y a un estudiante…
Descargar
Escrita en 1604 por el jurista riojano Gregorio González, El guitón Onofre narra en primera persona la vida de un huérfano de Palazuelos que aprende a valerse sirviendo a un ama cruel, a un sacristán tacaño de Sigüenza y a un estudiante devoto, hasta convertirse en falsificador y estafador de altos vuelos. Contemporánea del Quijote, la novela permaneció inédita en un único manuscrito y no alcanzó la imprenta hasta 1973.
Onofre nace en Palazuelos, cerca de Sigüenza, hijo de labradores pobres pero honrados a los que recuerda sin vergüenza. Huérfano de madre y luego de padre, queda al cuidado de un tutor y bajo el gobierno de Inés, un ama que lo maltrata y lo pospone al hijo de la casa: de ahí nace un rencor que el muchacho salda con una crueldad muy superior a la ofensa. Un sacristán de la catedral seguntina lo toma como criado y le enseña, casi sin querer, el oficio de sobrevivir; después sirve a don Diego, estudiante piadoso al que acompaña a Alcalá, Madrid y Salamanca. Cuando este ingresa en la Compañía, Onofre queda suelto y pasa del hurto a la impostura: se hace pasar por recaudador de rentas reales y amasa una fortuna en Valladolid. Acaba preso en Calahorra, con sentencia de muerte, escapa mediante un ardid y se refugia en un convento de Zaragoza, donde cierra esta primera parte prometiendo una segunda que nunca se conoció.
El libro asume los tópicos del género —el arranque por los orígenes, la orfandad, la cadena de amos— y a la vez discute con ellos: Onofre aplica el vituperio de los antepasados «por no ser menos que los otros», pero defiende con orgullo su raíz campesina. La deuda con el Lazarillo es visible en el trato con los amos; la desconfianza hacia el modelo constructivo de Mateo Alemán, también. La comicidad procede de la sátira de costumbres, del roce entre clérigos y familias principales y de un conocimiento minucioso de Sigüenza que da al conjunto un sabor local poco frecuente en la serie picaresca.
A esa singularidad literaria se suma una peripecia material extraordinaria. El único manuscrito conocido sirvió en 1706 para camuflar una carta de la Guerra de Sucesión, cruzó el Atlántico rumbo a Lima, llevó el sello de su biblioteca pública, sobrevivió al saqueo de 1881 y reapareció en 1927 en el cajón de un bouquiniste de París. La edición acompaña el texto con el relato de ese viaje y con un estudio sobre su fecha, su autor y su organización narrativa.
Plan gratis: 1 libro al día. Hazte VIP para libros ilimitados.