En el Bronx de 1913, la inauguración de un modesto cine de barrio desencadena una cadena de alianzas y traiciones que acompañará el nacimiento de una industria.
Descargar
En el Bronx de 1913, la inauguración de un modesto cine de barrio desencadena una cadena de alianzas y traiciones que acompañará el nacimiento de una industria. Mary Loos sigue a tres figuras —un exhibidor ambicioso, un muchacho golpeado que aprende a negociar y una mujer decidida a llegar a estrella— desde el cine mudo hasta el poder de los grandes estudios.
La novela arranca un sábado por la noche en el East Bronx, cuando Simón Moses estrena el Little Diamond, una sala de trescientas butacas levantada con los ahorros de una vida y con el trabajo de toda su familia: la esposa en la taquilla, las hijas al piano, el hijo en la cabina de proyección, el hermano abogado protestando desde la platea. Es una noche de luces, palmeras en tiestos y herraduras de flores con la leyenda «Buena suerte», pero también de cuentas impagables: el trust que controla las patentes impone alquileres por cada proyector, por cada metro de película, por cada sala, y castiga con matones a quien intente escapar de su circuito.
Esa misma noche, Fergus Austin —diecisiete años, pelirrojo, hijo de una casera irlandesa y de un padre bebedor— acepta un dólar por trasladar rollos en bicicleta entre cines. La consecuencia es una paliza en un callejón: la nariz rota, un tímpano reventado, un ojo cerrado. De esa violencia nace, paradójicamente, su carrera. Fergus descubre que puede sentarse frente a un adulto y fijar condiciones; descubre también, cuando su madre firma un descargo por diez dólares, que la lealtad y el negocio rara vez viajan juntos. Convalesciente, devora las revistas del gremio y se convence de que hay un territorio nuevo donde un joven listo puede llegar antes que nadie.
Alrededor de esa amistad interesada se ordena el resto del mundo: David, el hijo que ama las máquinas y los empalmes; Mike Cúneo, el hijo del barbero que prefiere los dados cargados a los cortes de pelo; los laboratorios clandestinos de Brooklyn donde se sacan copias ilegales que luego viajan escondidas en un ataúd alquilado a la funeraria del barrio. La novela detalla con precisión el oficio en su etapa artesanal: los carteles intercalados, la música en vivo interpretando la acción de la pantalla, los quince centavos de entrada, la película que se sale y hace patalear al público.
Desde ese origen, el relato se abre hacia el arco completo de la industria. Simón levanta un imperio mientras su vida privada se deshace. Fergus comprueba una y otra vez que el éxito y la lealtad no se mezclan. Y Claudia paga con el cuerpo y con la conciencia, tantas veces como haga falta, el precio de convertirse en estrella. Publicada originalmente como «The Beggars are Coming» (1974) y traducida al español por Horacio González Trejo, la obra apareció también bajo el título «Los años locos de Hollywood»: una crónica novelada de cómo un negocio de barrio, nacido entre serrín y pintura fresca, terminó fabricando los sueños de medio mundo.