Jaime Contreras reconstruye el reinado de Carlos II, el último Habsburgo español, desde su nacimiento en 1661 hasta el vacío sucesorio que arrastró a Europa a la guerra.
Descargar
Jaime Contreras reconstruye el reinado de Carlos II, el último Habsburgo español, desde su nacimiento en 1661 hasta el vacío sucesorio que arrastró a Europa a la guerra. Con el conflicto y el fatalismo providencialista como hilos conductores, recorre la corte de Madrid —regencias, validos, confesores y facciones— y devuelve la voz a figuras menores, como la nodriza que amamantó al príncipe, para explicar cómo una monarquía se quedó sin heredero y sin certezas.
Hay reinados que se cuentan por batallas y otros que se cuentan por partos. El de Carlos II pertenece a los segundos. Este ensayo histórico parte de una escena mínima —el otoño de 1661, cuando los médicos de la Real Cámara examinaban a varias mujeres para elegir nodriza del recién nacido— y desde ahí despliega cuatro décadas en las que la salud de un solo cuerpo decidió el equilibrio político de Europa.
El relato arranca con un Felipe IV envejecido y abrumado, convencido de que Dios había retirado su favor a la dinastía tras la muerte del príncipe Felipe Próspero, y con una reina, Mariana de Austria, educada en la razón de Estado y marcada por una larga sucesión de embarazos y lutos. Tras el nacimiento del heredero, el libro sigue el entramado de personas que ocuparon el hueco que el rey nunca llegó a llenar: la regencia materna, el confesor jesuita Nithard, el ascenso y el destierro de Fernando Valenzuela, la ambición tenaz de don Juan José de Austria, los gobiernos del duque de Medinaceli y del conde de Oropesa, el peso creciente de Mariana de Neoburgo y las maniobras del cardenal Portocarrero. Al fondo, la presión constante de Luis XIV y el cálculo de las cortes de Viena, Múnich y París sobre una herencia que se sabía próxima a quedar vacante.
El autor expone su método sin ocultar las dudas del camino. No pretende innovar ni absolver: entiende la historia como acumulación crítica de fuentes y rechaza el principio de autoridad, y busca comprender sin caer en la simpatía complaciente hacia quienes retrata. De ahí que conceda espacio a lo aparentemente trivial —un bautizo, una petición de pensión, una mojiganga en las calles de Madrid— y lo convierta en material de análisis funcional.
Dos ideas ordenan el conjunto: el conflicto como urdimbre básica de aquella sociedad, y el determinismo con que la época leyó la debilidad del monarca. Carlos nació endeble; la educación y la vida palaciega multiplicaron esas flaquezas, y a su alrededor se extendió una melancolía resignada que confundió el destino de una familia con los designios de la providencia. El resultado es el retrato de un protagonista a su pesar y de una monarquía que descubrió, en su propia incapacidad de sucederse, el límite de su grandeza.
Plan gratis: 1 libro al día. Hazte VIP para libros ilimitados.