Cuando una mujer es atropellada en la intersección de San Luis y San Pablo, el conductor se da a la fuga dejando un crimen sin resolver. La muerte de la señora Díaz desencadena una cadena de revelaciones que exponen los secretos ocultos de…
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Cuando una mujer es atropellada en la intersección de San Luis y San Pablo, el conductor se da a la fuga dejando un crimen sin resolver. La muerte de la señora Díaz desencadena una cadena de revelaciones que exponen los secretos ocultos de quienes presenciaron el suceso: dos policías atrapados entre el deber y la culpa, un adolescente necesitado, y un pasado que amenaza con resurrectar. En esta novela de misterio e intriga psicológica, el castigo no siempre llega desde donde se espera.
En una mañana de finales de noviembre, un atropello en la intersección de San Luis y San Pablo marca el punto de partida de una trama que une destinos dispares a través del crimen y la culpa. La víctima es la señora Díaz, una mujer de setenta y un años, viuda y abuela, que yace sin vida en la calzada. El conductor se ha dado a la fuga.
Para la mayoría, el incidente es apenas una anécdota de conversación, un suceso que se olvida cuando el serrín y el agua han limpiado la sangre del asfalto. Pero para Marcus, uno de los agentes que llega al lugar del crimen, el atropello remueve algo más profundo. Mientras su compañero Miguel examina el cuerpo con frialdad profesional, Marcus se siente atrapado entre la realidad del suceso y los ecos de su propio pasado, demonios que creyó enterrados.
Lejos de la escena, Alex, el sobrino adolescente de Miguel, vive con su tío en una convivencia tensa y sin calidez. Con dieciocho años próximos, pide dinero para comprarse una moto, una petición que oculta necesidades más oscuras. Entre Miguel, Marcus y Alex se tejen conexiones aún invisibles, secretos bajo la superficie de lo cotidiano.
Buena Suerte es una novela de intriga psicológica que explora cómo un acto de violencia puede desenmascarar culpas ocultas, cómo el silencio puede ser ensordecedor, y cómo el castigo siempre busca su complemento: la culpa. En un entramado donde nadie es inocente y todos cargan con sus demonios, la pregunta no es quién cometió el crimen, sino qué verdades emergerán cuando se levante la venda.