Francia, 1223. Mientras la cruzada albigense desangra el sur y París vive el desconcierto que dejó el paso de un cometa rojo, Veronique d'Orleans —diplomática Brujah, dueña de una casa discreta en el barrio latino y de una red de correos…
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Francia, 1223. Mientras la cruzada albigense desangra el sur y París vive el desconcierto que dejó el paso de un cometa rojo, Veronique d'Orleans —diplomática Brujah, dueña de una casa discreta en el barrio latino y de una red de correos cifrados— sale de la ciudad para reunirse con Rosamund d'Islington, la joven embajadora Toreador que aguarda, impaciente, un permiso del príncipe Alexander que quizá nunca llegue. Una novela de intriga vampírica donde las armas son la carta lacrada, el tratado firmado a espaldas del señor y la paciencia de quien sabe esperar el deshielo.
La historia arranca diez años antes de su presente, en Chartres, con un juicio celebrado a puerta cerrada y sin acusado. Las Reinas de las Cortes del Amor —Isouda de Blaise, Hélène la Justa, Etienne de Poitiers y la matriarca Salianna— escuchan alegatos que nadie ignora que son ceremonia: el príncipe Alexander de París será hallado culpable de crímenes contra el Amor por el asesinato de Lorraine y Tristan, y con esa sentencia quedará abierta la cuestión que de verdad importa, la de cómo ejecutarla. Las reinas no marcharán en armas. Optan por la diplomacia, y esa elección es el motor de todo lo que sigue.
En el invierno de 1223, la ciudad es un avispero. El cometa que cruzó el cielo dejó predicciones del Fin de los Días, disputas entre predicadores y rumores de apariciones de Caín en las calles; la consejera del príncipe ha perdido fuerza y las facciones se mueven por los pasillos del poder. Es en ese paisaje donde encontramos a Veronique d’Orleans, que despierta en su santuario, discute con sus doncellas Girauda y Alainne sobre un baño y un vestido azul —el rojo es para la corte, el azul para los negocios— y abre un paquete lacrado con unas armas que no veía desde hacía más de una década. Dentro llegan tres cartas: la de la reina Esclarmonde la Negra, refugiada en Foix; la de Aimeric de Cabaret, a quien creía perdido y que resulta haber negociado una paz aparte entre Foix y Béziers; y la petición de auxilio de Eon de l’Etoile, el príncipe norteño que firmó esa paz desafiando a su propio señor y que sabe lo que le espera en primavera.
A pocas horas de camino, en una casa solariega fortificada que llaman pabellón de caza, Rosamund d’Islington lleva quince días esperando. Ha enviado sus tres cartas de presentación —una a los anfitriones, otra al príncipe Alexander, otra a esa Brujah de la que le han dicho, con una contradicción que le cuesta digerir, que es diplomática— y solo ha recibido respuesta de quien menos esperaba. Su hermano en la sangre, el caballero Josselin, la calma con ironía mientras ella recorre la sala, baila unos pasos de Blois para descargar los nervios e imagina a la emisaria entrando por la puerta vestida de hombre y cubierta de barro. El encuentro entre ambas mujeres —una veterana del Languedoc que se mueve entre códigos, espías y favores; otra formada para representar a las Cortes del Amor en la Gran Corte— es el eje sobre el que la novela hace girar su conflicto.
Myranda Kalis construye un relato de política vampírica más atento al detalle doméstico que a la batalla: el frío del suelo bajo los pies descalzos, el escriba Thierry temblando en el callejón y prediciendo lobos, el guardaespaldas Sandrin tintineando bajo la cota de malla, las ramas heladas que se quiebran sobre el techo del carruaje. Ese realismo material sostiene una trama de alianzas rotas y lealtades cruzadas donde ninguna carta es inocente y donde una firma puede pesar más que un asedio. La traducción castellana es de Raquel Rodríguez.
Volumen octavo del ciclo Edad Oscura, dentro de la línea del Viejo Mundo de Tinieblas: cada entrega da voz a un clan de la Estirpe y puede leerse por separado, aunque las piezas encajan en un tablero mayor. Conviene advertir que la contracubierta de esta edición reproduce el reclamo de otro ciclo de la colección; lo que contienen estas páginas es la Francia dividida de 1223, sus cortes y sus muertos vivientes.