Un recuento sobre un mundo donde la muerte es mercancía y el poder define la supervivencia. En la ciudad de Phadag-Llungan, una mujer extranjera cuida los restos de su hermana difunta mientras el sistema de castas mantiene a los débiles…
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Un recuento sobre un mundo donde la muerte es mercancía y el poder define la supervivencia. En la ciudad de Phadag-Llungan, una mujer extranjera cuida los restos de su hermana difunta mientras el sistema de castas mantiene a los débiles bajo el talón de quienes poseen el Don. Una joven sanadora ve cómo el orden establecido se desmorona ante la injusticia.
En una ciudad amurallada donde el calor consume y los difuntos no descansan, la muerte es un servicio al que solo acceden quienes pueden pagarlo. Phadag-Llungan existe en una geografía de arena y olvido, donde los muertos sin protección son presa de criaturas que se alimentan de sus restos. Asterkia, una mujer extranjera de cabello rubio y presencia desafiante, llega cada semana al cementerio para mantener viva la memoria de su hermana difunta, mientras cuida a un niño champtaliano que no es suyo pero al que la une una lealtad silenciosa. Sus actos de cuidado son vistos como impudicia en una sociedad que rechaza a quienes se atreven a vivir fuera de sus normas. Paralelamente, Kora crece bajo la sombra de su padre, el director educativo, quien la presiona para abandonar sus aspiraciones de sanadora y contraer matrimonio con el capitán de la guardia. En el día de la Ofrenda, cuando la ciudad se reúne en ritual de tributo a sus divinidades, Kora debe elegir entre la obediencia y la compasión. Su encuentro con los desposeídos, relegados al estatus de Durmientes —sin el Don que diferencia a los Bendecidos—, la coloca ante una encrucijada moral. El mundo que emerge es uno donde el poder espiritual y la riqueza determinan quién merece dignidad. Los Ghyldif, divinidades distantes, son invocadas para justificar la jerarquía. La Voz ordena masacres sin explicación, y la guardia ejecuta sin cuestionamiento. Entre estas fuerzas aplastantes, Asterkia y Kora buscan grietas para colar su humanidad, aunque ello signifique desafiar todo lo que sus sociedades consideran sagrado.