Novela juvenil de amor y deporte narrada a dos voces. Elena, capitana de un equipo de voleibol, se lesiona el tobillo en plena final del campeonato de España y ve cómo su temporada termina de golpe; Samu, el único chico del equipo rival,…
Descargar
Novela juvenil de amor y deporte narrada a dos voces. Elena, capitana de un equipo de voleibol, se lesiona el tobillo en plena final del campeonato de España y ve cómo su temporada termina de golpe; Samu, el único chico del equipo rival, no consigue quitársela de la cabeza tras el partido. Lo que empieza como una rivalidad tensa en la cancha continúa en mensajes de móvil, silencios incómodos y una curiosidad que ninguno de los dos sabe nombrar. Entre la rehabilitación, el miedo a defraudar al equipo y una conversación que avanza a trompicones, ambos descubren que hay jugadas que se deciden fuera de la pista.
Elena lleva el brazalete de capitana y, con él, un peso que nadie ve: la certeza íntima de que en cualquier momento va a fallar. Sus compañeras confían en ella; ella no confía en sí misma. En la final del campeonato de España, disputada lejos de casa, ese equilibrio se rompe de la manera más brusca posible. Un remate perfecto —el mejor de su temporada y también el último— termina con una mala caída, un tobillo torcido y un diagnóstico que la aparta del deporte durante meses. El equipo celebra la victoria; ella la vive desde una habitación de hotel, con muletas apoyadas en la pared y unos auriculares puestos para no tener que hablar con nadie.
Al otro lado de la red estaba Samu, el único chico de un equipo de chicas, competitivo hasta el gesto de burla y convencido de que ese título era suyo. Pierde el partido y gana algo que no había previsto: la incomodidad de preocuparse por una rival a la que no conoce. Esa misma noche la busca en redes sociales, y su insistencia —directa, sin rodeos, con una frialdad que se lee como arrogancia— consigue exactamente lo contrario de lo que pretendía. Elena lo bloquea. Pero ninguno de los dos logra cerrar del todo esa puerta.
La novela alterna los capítulos entre las dos voces, y ese vaivén es su mayor acierto: lo que Elena interpreta como prepotencia, Samu lo vive como desconcierto; lo que él lee como distancia, ella lo escribe para no parecer borde. Los kilómetros de autobús de vuelta a casa, las tardes de sofá con hielo en el pie, los entrenamientos a los que él acude sin poder concentrarse, van construyendo una conversación intermitente hecha de mensajes breves, dobles lecturas y respuestas escritas y borradas varias veces.
Más allá del romance que se insinúa, el libro sostiene un tema de fondo más duro: qué queda de una persona cuando le quitan aquello que la define. Para Elena, el voleibol no es un pasatiempo sino su forma de estar bien, su refugio y su identidad; la lesión la obliga a habitar un cuerpo que ya no responde y un tiempo vacío que no sabe llenar. La presencia de Samu funciona a la vez como distracción y como molestia, como la única cosa nueva en unos días que empiezan a parecerse demasiado entre sí.
Escrita con voz cercana y espontánea, muy pegada al lenguaje real de sus protagonistas, la historia se dirige a quienes han vivido el vestuario, la victoria compartida y la frustración de una recuperación larga. También a quienes reconocen esa etapa en la que un mensaje sin responder puede ocupar más espacio mental que un campeonato entero. La partida, sugiere el relato desde sus primeras páginas, apenas está empezando.
Plan gratis: 1 libro al día. Hazte VIP para libros ilimitados.