Memorias de una tenista española que llegó a lo más alto siendo casi una niña. Nacida en Barcelona en 1971 y formada entre un club de la ciudad y una exigente academia alemana instalada cerca de Marbella, la autora repasa su carrera desde…
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Memorias de una tenista española que llegó a lo más alto siendo casi una niña. Nacida en Barcelona en 1971 y formada entre un club de la ciudad y una exigente academia alemana instalada cerca de Marbella, la autora repasa su carrera desde dentro: la disciplina, los viajes interminables, la soledad de los vestuarios y el triunfo en Roland Garros de 1989 ante la número uno del mundo. Un relato en primera persona sobre lo que hay detrás del brillo de la competición.
Escrito en primera persona y con voluntad de cercanía, este libro nace del deseo de devolver algo a quienes siguieron una carrera deportiva paso a paso. Su autora, la menor de cuatro hermanos de una familia volcada en el tenis, arranca el relato en la Barcelona de los años setenta —una ciudad en plena efervescencia cultural y política— y en el club donde, con una raqueta más grande que ella, empezó a devolver pelotas a sus hermanos mayores.
De ahí surge una vocación temprana que pronto se convierte en profesión. A los trece años gana el campeonato de España frente a rivales que casi le doblan la edad, y esa victoria la lleva a una academia alemana instalada cerca de Marbella, donde estaba prohibido hablar español y donde entrenaban algunas de las grandes figuras del momento. Las páginas dedicadas a esos meses son de las más francas del libro: el desconcierto del idioma, los horarios ajenos, las escapadas en una moto prestada y el peluche que fue testigo de las lágrimas nocturnas conviven con el reconocimiento de que aquel internado la formó como jugadora y la obligó a madurar demasiado deprisa.
El texto alterna memoria personal y reflexión sobre el oficio. Hay capítulos sobre la escuela y el esfuerzo de estudiar por libre entre torneo y torneo; sobre lo que significa competir en un deporte solitario donde nadie puede relevarte; sobre los vestuarios, los aeropuertos y los hoteles que componen la cara menos fotografiada de la profesión. También sobre las personas que sostuvieron el camino: una madre exigente que la acompañó por el circuito, una patrocinadora que apostó por una niña de trece años cuando nadie lo hacía y que acabó siendo amiga y confidente, y unos hermanos que fueron a la vez modelo y rivalidad doméstica.
El relato culmina en junio de 1989, con la primera victoria en Roland Garros, torneo que la autora describe como talismán y como cima de una trayectoria de casi dos décadas. Pero el libro no se detiene en el palmarés: mira hacia el después, hacia una retirada decidida contra el criterio familiar, hacia el aprendizaje de vivir despacio y hacia la maternidad como nuevo eje de la vida. Un testimonio sereno sobre la disciplina, el precio del talento precoz y lo que queda cuando se apagan los focos.