Una novela a dos voces que enlaza el presente de una abogada de familia poderosa con el verano de 1939 en el Misisipi. Mientras Avery Stafford vuelve a Carolina del Sur para sostener la carrera política de su padre enfermo, la voz de una…
Descargar
Una novela a dos voces que enlaza el presente de una abogada de familia poderosa con el verano de 1939 en el Misisipi. Mientras Avery Stafford vuelve a Carolina del Sur para sostener la carrera política de su padre enfermo, la voz de una niña de doce años narra la noche en que un parto difícil rompió la vida flotante de sus cinco hermanos. Un encuentro fortuito en una residencia de mayores —una anciana que la llama por otro nombre— abre la grieta por donde asoma un negocio real con bebés de carne y hueso.
El relato arranca con un preludio breve y frío: una habitación de hospital en Baltimore, agosto de 1939, una mujer sedada que no llegará a saber qué ocurrió con su hija, un padre desolado en el pasillo y un médico que, bajando la voz para que las enfermeras no le oigan, insinúa una salida: conoce a una mujer en Memphis. Esa frase, dicha casi con delicadeza, es la bisagra de todo lo que vendrá después.
De ahí la narración se abre en dos tiempos que avanzan en paralelo. En el presente, Avery Stafford ha dejado su puesto en la oficina de un fiscal general para volver a Aiken, Carolina del Sur, donde la maquinaria familiar se ha puesto en marcha alrededor del cáncer de su padre, un senador querido y muy expuesto. Avery es la hija lista, la primera de su promoción, la sucesora tácita; su vida transcurre entre limusinas, jefas de prensa que le corrigen la postura, fotos navideñas hechas en julio y una abuela con demencia cuya residencia de lujo es, ante todo, un riesgo político. En una visita protocolaria a un centro de mayores, una anciana llamada May Crandall le agarra la muñeca con una fuerza inesperada y la llama Fern. Avery no sabe quién es Fern. La certeza de esa mujer —y su ternura equivocada— se le queda clavada.
El segundo hilo retrocede a una noche sofocante de 1939, a bordo de una casa flotante amarrada frente a la isla de Mud. Allí vive una familia de gente del río: Briny y Queenie, jóvenes y enamorados, y cinco hijos que nadan como renacuajos. Rill, la mayor, tiene doce años y una intuición que no sabe explicar; esa noche presiente algo entre los árboles mientras su madre grita en el interior y la partera anuncia lo que nadie esperaba: vienen dos bebés, y ni ellos ni la madre sobrevivirán si no cruzan el río hasta un médico de Memphis. Con la tormenta encima, es la niña quien tiene que decirle a su padre lo que debe hacer.
La novela alterna así dos registros: la prosa contenida, casi jurídica, de una mujer que ha aprendido a no mostrar emoción en público, y la voz sensorial de una niña para quien el agua es un hogar y el peligro tiene nombres de cuento. Entre ambas se dibuja el asunto de fondo, anunciado sin rodeos en los materiales que abren el libro: un mercado de niños que operó durante décadas, sostenido por la idea de que los recién nacidos son pizarras en blanco y de que basta con rodearlos de belleza y cultura para convertirlos en lo que alguien decida. Es también una historia sobre la memoria: la que se pierde por enfermedad, la que se administra con morfina y silencio, y la que una familia entera prefiere no remover porque cada camino posible está pavimentado de culpa.
Plan gratis: 1 libro al día. Hazte VIP para libros ilimitados.