Angélica ten Swaart es una joven de noble abolengo que contrae matrimonio con el doctor Morr, un enigmático filósofo a quien no ama. En su interior germina una profunda angustia existencial ante quien viene a ser casi la encarnación de la…
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Angélica ten Swaart es una joven de noble abolengo que contrae matrimonio con el doctor Morr, un enigmático filósofo a quien no ama. En su interior germina una profunda angustia existencial ante quien viene a ser casi la encarnación de la muerte misma. Cuando intenta la fuga, fracasa. Al dar a luz a su hijo, Angélica muere, pero en ese instante final comprende que amaba a su marido. Una brevísima novela de angustia metafísica, lírica y musical, que explora los misterios del destino humano y las verdades ocultas del corazón.
Angélica ten Swaart es una de esas raras novelas que trascienden su brevedad para tocar las cuerdas más profundas del alma. Escrita en el umbral entre la vida y la muerte, cuando su autor Frank Thiess se recuperaba de graves enfermedades, esta obra rezuma una extraña y cautivadora angustia existencial.
La historia es deceptivamente sencilla: una joven de rancio abolengo contrae matrimonio con el doctor Morr, un filósofo de treinta y ocho años autor de La Filosofía del Morir. Pero lo que podría ser una novela de costumbres matrimoniales se transforma en una exploración metafísica de lo inalcanzable. Angélica no ama a su marido, lo teme. Percibe en él algo sobrenatural, como si fuese un forastero proveniente de otro mundo. Sus cartas a la amiga Ery revelan una angustia sin nombre: ese hombre posee lo más sagrado, mira en todas las profundidades, y ella le pertenece sin defensa posible.
El doctor Morr no es un personaje burgués. Es la personificación misma de la muerte. Su nombre, que evoca mors, su filosofía glacial y cristalina, su frialdad social, todo conspira para darnos a entender que Angélica está casada con lo imposible, con el destino ineludible. Cuando la joven intenta fugarse, el fracaso es inevitable. Cuando da a luz, comprende en su última hora que amaba a este ángel negro, que su angustia y su amor eran una y la misma cosa.
Thiess convierte esta brevísima trama en una sonata de palabras, en música hecha prosa. El lector experimentará sin saberlo una descensión a las regiones más sombrías del alma, participando en una excursión metafísica que lo conmoverá profundamente. Cada página rezuma un lirismo desapasionado, una angustia existencial que era el motivo fundamental de toda la creación artística de Thiess. La novela no busca sensacionalismo ni conflictos ordinarios; busca hablar desde los territorios limítrofes entre la vida y la muerte, donde germina lo verdaderamente humano.