En Evergreen, una inteligencia artificial llamada Afrodita decide cada agosto quién pasará el resto de su vida con quién. A seis días de su ceremonia de emparejamiento, Victoria Reeves no comparte el entusiasmo de su familia: para ella, el…
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En Evergreen, una inteligencia artificial llamada Afrodita decide cada agosto quién pasará el resto de su vida con quién. A seis días de su ceremonia de emparejamiento, Victoria Reeves no comparte el entusiasmo de su familia: para ella, el veredicto del sistema es una condena. Entre novelas antiguas, un mejor amigo que calla algo y la sombra de un viejo amigo convertido en rival, esta historia pregunta si la felicidad puede calcularse.
Evergreen es la ciudad modelo de la federación: cúpulas de cristal, calendarios holográficos, periódicos que se despliegan sobre la mesa del desayuno y un índice de cumplimiento que sus habitantes exhiben con orgullo. Desde hace más de setenta y cinco años, durante la primera semana de agosto, quienes acaban de alcanzar la mayoría de edad asisten a la ceremonia de emparejamiento: una cena de gala en la que la inteligencia artificial Afrodita anuncia, sin apelación posible, quién es el alma gemela de cada quien.
Victoria Reeves tiene dieciocho años y seis días por delante. Su madre lo celebra, sus tres hermanas mayores son la prueba viviente de que el sistema funciona y su hermana pequeña todavía se refugia entre peluches para no pensar en su propio turno. Victoria, en cambio, cuenta las horas como quien cuenta una condena. Lee novelas en papel, se sabe de memoria a Elizabeth Bennet y sospecha que ninguna máquina habría unido jamás a los amantes que a ella le hacen latir el corazón. No niega que existan personas más o menos compatibles; se niega a creer que un algoritmo pueda recorrer los laberintos imprevisibles de alguien y resolverlos como quien traza una línea entre dos puntos.
A su lado está Casey Goodwin, su mejor amigo de toda la vida, el único que comparte su escepticismo y también el único que guarda una pregunta que ninguno de los dos se ha atrevido a formular en voz alta. Alrededor, la ciudad se prepara: vestidos de alta costura, rumores, excompañeras que sonríen mientras clavan la uña, y Christian Becker, el hijo del gobernador, el soltero más codiciado del año y el amigo de infancia que un día, sin explicación, dejó de saludarlos.
Entre pesadillas cada vez más nítidas, una noche de chicas que se sale de cauce y una base de datos que quizá nadie debería haber abierto, la última semana de libertad de Victoria se convierte en un relato propio, tan decisivo como la ceremonia que la espera.
Una novela sobre el derecho a elegir en una sociedad que ya ha elegido por ti, sobre las amistades que sostienen más que cualquier cálculo y sobre la pregunta que nadie en Evergreen formula en voz alta: qué es, en realidad, la felicidad.