Luna, una joven artista de veintisiete años, llega a la Guajira dedicada a cumplir su sueño de especializarse en artes plásticas en Europa. En su búsqueda por conocer Jepira, la misteriosa isla que solo existe en leyendas Wayuu, descubre…
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Luna, una joven artista de veintisiete años, llega a la Guajira dedicada a cumplir su sueño de especializarse en artes plásticas en Europa. En su búsqueda por conocer Jepira, la misteriosa isla que solo existe en leyendas Wayuu, descubre que la frontera entre la realidad y lo sobrenatural es más frágil de lo que imaginaba. Lo que comienza como un viaje impulsivo se transforma en un encuentro profundamente transformador donde los límites de la mente y el cuerpo desaparecen.
Almas fugaces es una novela de realismo mágico que sigue el viaje de Luna, una joven de veintisiete años que llega a la Guajira con un propósito definido: completar su tesis de artes plásticas y asegurar la beca que le permitirá estudiar en España. Sin embargo, durante su estadía con Joel y su familia, Luna se obsesiona con encontrar Jepira, la legendaria isla que los Wayuu aseguran existe en medio del océano, aunque no aparezca en mapa alguno. La mayoría de los habitantes locales advierten a Luna sobre las historias oscuras que rodean a Jepira: algunos afirman que está poseída por fuerzas sobrenaturales y que quienes la visitan nunca regresan. Joel, su anfitrión, le ruega que olvide esa idea. Pero Luna posee un espíritu libre e inquieto que la impulsa a comprobar por sí misma la verdad detrás de los mitos. Su persistencia la lleva a encontrar a Indra, un navegante solitario que se hace llamar el pescador de sueños. Sin dudarlo, Luna abandona la seguridad de la casa de Joel, confiando en sus instintos y en las palabras tranquilizadoras de Indra, quien le promete regresarla sana y salva. El viaje que comienza como una expedición común se convierte en un encuentro con lo imposible: cuando el barco se acerca a Jepira, el océano mismo se transforma, creando paredes de agua que abren un camino donde la realidad pierde sus contornos. Lo que Luna encuentra al otro lado de esa puerta interdimensional desafía toda lógica. Jepira es un territorio expansivo donde una montaña descomunal toca un arcoíris perfecto, donde cascadas monumentales caen en medio de árboles de follaje multicolor y donde la luz brilla como diamantes. Pero lo más impactante es descubrir a los habitantes de la isla: jóvenes que vuelan mientras juegan, otros que corren sobre el agua, seres que no parecen regirse por las leyes conocidas de la física. En Jepira, Indra le revela una verdad fundamental: aquí la mente no tiene límites ni el cuerpo tiene ataduras. El lugar representa un territorio donde los sueños, la espiritualidad y la realidad convergen sin conflicto, ofreciendo a Luna la posibilidad de redescubrirse a sí misma más allá de lo que siempre creyó posible. Lo que comenzó como la búsqueda de una tesis y una beca se convierte en un viaje hacia el descubrimiento de quién es realmente cuando todas las limitaciones desaparecen.