Una novela que entrelaza la nostalgia, la música y la tragedia en Baeza, pequeña ciudad andaluza patrimonio de la humanidad. A través de los recuerdos de José, Juanca, Pope y Jaime, que formaban la banda indie Supersubmarina, la historia…
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Una novela que entrelaza la nostalgia, la música y la tragedia en Baeza, pequeña ciudad andaluza patrimonio de la humanidad. A través de los recuerdos de José, Juanca, Pope y Jaime, que formaban la banda indie Supersubmarina, la historia recorre desde sus primeros conciertos hasta el momento que cambió sus vidas para siempre: un accidente de tráfico en la madrugada del 14 de agosto de 2016 que los dejó al borde de la muerte.
Baeza, pequeña ciudad patrimonio de la humanidad en la provincia de Jaén, es el escenario donde germina esta historia de cuatro jóvenes músicos cuyas vidas quedan suspendidas entre el antes y el después de un instante terrible. La novela comienza el 14 de agosto de 2016, domingo de fiestas patronales, cuando la ciudad vive en el fervor ancestral de sus tradiciones: procesiones, cabalgatas, música y devoción a la Virgen del Alcázar. Es un día como tantos otros en las provincias españolas, tranquilo y festivo, hasta que una noticia corta la respiración de todos: el grupo Supersubmarina ha sufrido un grave accidente de tráfico.
La narrativa teje con precisión lírica los hilos del pasado y el presente: mientras en las calles de Baeza niños corren tras una pelota en el mismo paseo donde José, Juanca, Pope y Jaime jugaban de pequeños, estos cuatro muchachos viajan en un monovolumen hacia casa, hacia las fiestas de su pueblo. Recuerdos que parecen inmóviles —aquellos partidos improvisados de dos contra dos en el quiosco de música, símbolo de su infancia y lugar donde germinó una amistad que los definiría— se yuxtaponen con la urgencia del presente: una colisión frontolateral en la carretera N-322.
La obra captura no solo el trauma del accidente, sino el tejido vivo de una pequeña comunidad donde todos conocen a estos muchachos, donde sus padres esperan su llegada, donde una anciana reza por ellos en la iglesia. También documenta el nacimiento de la banda, ese primer concierto en julio de 2008 en el quiosco de música del paseo de la Constitución, cuando con nervios y entusiasmo juvenil, José gritaba «¡Uno, dos, tres… cuatro!» para comenzar la música que les daría nombre y propósito.
Esta es una novela sobre cómo la música y los recuerdos nos sostienen, sobre cómo un pueblo entero se detiene ante el sufrimiento de sus hijos, y sobre ese momento devastador en el que la vida de cuatro jóvenes con sueños se quiebra en una madrugada de agosto.