Águilas reúne relatos de Fló Guerin en los que la adolescencia se cuenta como una fuga hacia delante. En el primero, una interna de un instituto agrícola francés se enamora de Federica, y ambas cruzan los Pirineos con dos macutos, un…
Descargar
Águilas reúne relatos de Fló Guerin en los que la adolescencia se cuenta como una fuga hacia delante. En el primero, una interna de un instituto agrícola francés se enamora de Federica, y ambas cruzan los Pirineos con dos macutos, un tocadiscos robado y una coartada aprendida de memoria. Entre dunas, trenes lentos e invernaderos de plástico, el deseo y la precariedad avanzan juntos: escapar resulta fácil; sostener lo que viene después, mucho menos.
Publicado por Dos Bigotes en 2022, Águilas es un volumen de relatos de Fló Guerin cuyo primer texto, «Fisión», funciona como pórtico y declaración de intenciones. Narrado en primera persona y en presente, avanza por capítulos brevísimos —cada uno con un título de una sola palabra: «Marcha», «Islas», «Dunas», «Oro»— que operan como fotogramas encadenados antes que como trama convencional.
La voz pertenece a una adolescente francesa, interna en un instituto agrícola del sur, hija de un divorcio contable en el que cada progenitor anota en su cuaderno lo que ella cuesta. Duerme en un dormitorio de cincuenta camas donde las alumnas levantan tabiques con los armarios: islas de amistad de fronteras móviles. En ese paisaje aparece Federica, un curso por delante, hija de una española emigrada y de un padrastro que pinta tejas para turistas junto a una caravana varada sobre las dunas. El enamoramiento se cuenta sin solemnidad y con una franqueza física notable, y llega acompañado de un gesto que la narradora menciona casi de pasada: unas líneas rojas trazadas sobre su muñeca que Federica borra, una a una, con alcohol. Cuando no quede ninguna, se irán.
La segunda mitad es esa fuga. Mochilas bajo la cama, objetos sustraídos para vender, un andén tomado en sentido contrario al de siempre y una historia ensayada —somos primas, hubo un accidente— que sostiene el paso por la frontera con la ayuda involuntaria de un guardia bigotudo. Después, España: la estación de Sants de madrugada, una pensión con cucarachas, un idioma que la narradora aprende a lametones y anota en una libreta, y el descenso hacia Murcia con dos proyectos incompatibles: la cala con hornillo o las rotondas donde se contratan jornaleras al amanecer.
Guerin escribe el deseo y el miedo a la misma temperatura, y deja que la aventura roce aquello que la aventura suele ocultar: el hombre que se acerca con un preservativo y dos mil pesetas, la casa vacía que salta en alarma, el dinero que se termina, y también la hospitalidad inesperada de quienes tienen menos. Queda un retrato preciso de la primera vez que alguien decide su propia vida y descubre, casi a la vez, el precio de haber decidido.