Ida, una arquitecta de cuarenta años, viaja a la cabaña familiar para celebrar el cumpleaños de su madre. Su hermana Marthe, tras años de intentos fallidos por ser madre, le revela que finalmente está embarazada.
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Ida, una arquitecta de cuarenta años, viaja a la cabaña familiar para celebrar el cumpleaños de su madre. Su hermana Marthe, tras años de intentos fallidos por ser madre, le revela que finalmente está embarazada. Con esta noticia, Ida debe confrontar sus propios deseos no realizados y la decisión de congelar sus óvulos: la maternidad que tanto anhela pero que aún no llega.
Ida, arquitecta de cuarenta años, viaja en autobús hacia la cabaña familiar donde pasará el verano. Durante el trayecto, un episodio irritante con un niño pequeño cuyo padre permite que vea videos con el sonido a todo volumen prefigura los temas que obsesionarán la novela: la maternidad, la frustración ante la irresponsabilidad ajena, y la brecha entre aquellos que tienen hijos y quienes no. Al llegar, la reciben su hermana Marthe, su esposo Kristoffer y su hijastra Olea. La cabaña amarilla ha sido pintada de blanco, un cambio que Ida rechaza internamente como símbolo de pérdida de identidad familiar. Marthe aparece cansada; sus intentos por quedar embarazada durante tres años han dejado marca en ella. Semanas antes, Ida viajó a Suecia a una clínica de fertilidad. El médico, vendiendo confianza con su entusiasmo, le explicó el proceso de congelación de óvulos: una inversión de ahorros para asegurar opciones futuras de maternidad, una póliza de seguros biológica. Ida imagina un futuro novio, una vida distinta, un «algún día» en que todo será posible. Pero cuando Marthe revela que está embarazada—quince semanas de gestación, conseguido de forma natural tras años de fracaso—, los cimientos de la convivencia se agrietan. Ida intenta celebrar genuinamente, pero sus reacciones traicionan una angustia más profunda: bromas sobre la posibilidad de un aborto, recordatorios de que «quince semanas no es mucho». Lo que emerge es el retrato de una mujer que se siente dejada atrás. Mientras sus amigas avanzan en la maternidad, mientras su hermana finalmente lo logra, Ida se queda con sus óvulos congelados y sus planes de un futuro que nunca termina de llegar. La novela captura con precisión el silencio de quienes son testigos de las alegrías de otros mientras guardan sus propias penas, y la manera en que la envidia y el amor pueden coexistir en la misma respiración.