Primera biografía extensa de Javier Gómez Noya, escrita por Antón Bruquetas y Paulo Alonso con prólogo de Manuel Jabois. El libro reconstruye, a partir de la voz del propio triatleta y de quienes lo acompañaron, el camino que va de un…
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Primera biografía extensa de Javier Gómez Noya, escrita por Antón Bruquetas y Paulo Alonso con prólogo de Manuel Jabois. El libro reconstruye, a partir de la voz del propio triatleta y de quienes lo acompañaron, el camino que va de un debut improvisado en Castropol con quince años a la cima mundial del triatlón. Entre la piscina de Caranza, el pulso con los hermanos Brownlee y el diagnóstico cardíaco que estuvo a punto de apartarlo del deporte, el relato alterna la crónica deportiva con el retrato íntimo de una carrera sostenida sobre la disciplina y la resistencia.
Hay carreras que se cuentan por medallas y otras que solo se entienden mirando lo que hubo que atravesar para llegar a la línea de salida. Esta biografía de Javier Gómez Noya elige el segundo camino. Antón Bruquetas y Paulo Alonso construyen el relato desde dentro: el propio triatleta habla en primera persona, y a su alrededor se ordenan las voces de entrenadores, amigos, rivales y familia que fueron testigos de cada tramo del recorrido.
El libro se organiza como una carrera. Su columna vertebral es la final del Campeonato del Mundo de 2013 en Hyde Park, narrada casi minuto a minuto desde la víspera en una habitación de Notting Hill —el rodillo, el mantra repetido, el miedo a la lluvia sobre el asfalto— hasta el caos de brazadas del lago Serpentine. Cada segmento de esa jornada abre una puerta al pasado, y así el presente de la competición y la memoria del atleta avanzan en paralelo.
El origen está en Ferrol. En A Cabana, en la playa de Doniños, en una piscina de Caranza donde un niño de catorce años se lanzaba al agua a las seis y media de la mañana con la única compañía de la voz de su entrenador. La natación le dio disciplina, técnica y una forma económica de moverse en el agua, pero también el techo de una figura gallega tapada por gigantes nacionales. El giro llegó en el verano de 1998, en un triatlón amateur de Castropol al que acudió sin neopreno, con una bicicleta de segunda mano y sin saber siquiera que se podía ir a rueda. Terminó decimosexto y encantado. Semanas después lo llamaban de la selección juvenil, y en una concentración en Gandía un apodo lo definió para siempre: 17, los minutos que tardaba en cubrir mil quinientos metros a nado.
El relato no esquiva las zonas oscuras. Con diecisiete años, una válvula aórtica bicúspide detectada en un control federativo puso su vida —y no solo su carrera— sobre la mesa. Vinieron los años de licencias retiradas, de informes enfrentados entre sus médicos y los del Consejo Superior de Deportes, de pasar de promesa mundial a sospechoso de querer morirse en una carrera. También están el naufragio del Europeo de Pontevedra en 2011, cuando estuvo a punto de retirarse en plena competición hasta que Iván Raña lo recogió para terminar juntos, y el cuarto puesto de Pekín, con la resaca de una crítica mediática que llegó a dolerle más que el propio resultado.
En el centro deportivo del libro está la rivalidad que definió una época: los hermanos Alistair y Jonathan Brownlee, aliados y adversarios a la vez, midiendo cada temporada contra un gallego que aprendió a ganar cuando el cuerpo ya no quería obedecer a la cabeza. Alrededor, un retrato coral del triatlón español desde sus años precarios —transiciones con toallas y sillas plegables, carreteras abiertas al tráfico— hasta su profesionalización.
El prólogo de Manuel Jabois sitúa el conjunto en otra clave: la del frío de la cumbre, la de las derrotas íntimas que uno arrastra como un miembro fantasma y que acaban funcionando como impulso. Es, en sus palabras, un libro feliz que habla de éxitos, pero también un libro misterioso, porque se mete en la cabeza de alguien acostumbrado a resistir. Lo que queda es menos una hagiografía deportiva que un estudio sobre la constancia: cómo se construye, cuánto cuesta y qué queda de ella cuando todo lo demás falla.