A los 49 años, Elisa ha dejado atrás el dolor de la separación, la pérdida y la enfermedad. Renovada y consciente de la brevedad de la vida, cree que su pasión quedó enterrada en el pasado.
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A los 49 años, Elisa ha dejado atrás el dolor de la separación, la pérdida y la enfermedad. Renovada y consciente de la brevedad de la vida, cree que su pasión quedó enterrada en el pasado. Pero cuando un misterioso hombre de ojos azules se cruza en su camino, su mundo se tambalea. Una novela sobre la resiliencia, el deseo tardío y la posibilidad de volver a vivir cuando no esperabas nada del amor.
Elisa, una mujer de cuarenta y nueve años, ha vivido los últimos tiempos en apacible rutina. Su vida transcurre entre el trabajo en una empresa de importación y exportación, sus dos hijos adolescentes, sus amigos y su madre. Atrás quedó su separación de Víctor, la muerte de su padre y, lo más duro, un cáncer de mama que la marcó profundamente. Aunque la enfermedad quedó atrás, ella siente que su vida fue cortada en dos por esa experiencia traumática.
La Elisa de antes se dejaba guiar por la inercia. La Elisa de después, aquella que emerge de la reconstrucción y la resiliencia, quiere saborearlo todo: los pequeños detalles, los momentos compartidos, cada respiración como un regalo de la vida. Pero existe una parcela donde el deseo murió y fue enterrado: su sexualidad. Tras años de encuentros mecánicos y sin conexión con Víctor, Elisa se ha convertido en una especie de cyborg emocional, incapaz de sentir atracción hacia ningún hombre.
Cuando Pedro, su asesor fiscal, la invita a cenar con toda la romanticidad que puede ofrecer un ático con vistas a la Valencia monumental, ella no logra ni puede responder a sus avances. No es que Pedro no merezca su interés; el problema es más profundo: Elisa cree que la pasión es un privilegio que quedó atrás con su juventud.
Pero el destino, con su ironía característica, tiene otros planes. Un accidente fortuito en la calle, un tropiezo que la deja caída, y la aparición de un hombre de ojos azules sin transparencias y una boca hecha para besar y ser besada, despierta algo en ella que creía muerto para siempre. Este misterioso hombre que trabaja por las noches se convierte en el catalizador de un cambio inesperado.
A través de una escritura sensorial y salpicada de humor y emotividad, «49 y más allá» reflexiona sobre los encorsetamientos sociales que marcan cómo deben vivir las mujeres a determinada edad, sobre las parejas tradicionales y sus limitaciones, y sobre la posibilidad radical de que nunca es tarde para vivir la intensidad del amor y el deseo.