Trece relatos que recorren los bajos fondos de la vida urbana dominicana: un policía que encuentra en la acera a un hombre sin memoria y decide sacar provecho de su desamparo; alguien que abre de noche el clóset que nunca enseña a las…
Descargar
Trece relatos que recorren los bajos fondos de la vida urbana dominicana: un policía que encuentra en la acera a un hombre sin memoria y decide sacar provecho de su desamparo; alguien que abre de noche el clóset que nunca enseña a las visitas; un seminarista que se confiesa, sin saberlo, ante el cura que protagoniza su pecado. Henrri Cuello escribe el deseo, la trampa y la doble vida con lengua directa, humor negro y una vuelta de tuerca final que casi siempre desarma al lector.
«13 cuentos sucios» reúne una colección de relatos breves de Henrri Cuello que se anuncia sin eufemismos desde el título y cumple lo prometido: aquí lo sucio no es solo el sexo, sino todo lo que se hace a escondidas —el abuso de autoridad, el chantaje, la estafa, la máscara pública y la vida que ocurre detrás de ella—. Una cita de Cortázar abre el volumen («Escribir es de alguna manera exorcizar») y funciona como declaración de intenciones: el libro no juzga a sus criaturas, las deja hablar hasta que se delatan solas.
El primer relato, «Desmemoria», da el tono. Una madrugada fría de diciembre, un agente uniformado encuentra a un hombre corpulento y bien vestido durmiendo sobre el bordillo, con un moretón en la frente, un maletín de papeles revueltos y ningún recuerdo de quién es. Lo que empieza como un procedimiento rutinario se convierte, en unas pocas páginas, en un pulso moral: el policía calcula, mide la fragilidad del otro, piensa en el cumpleaños de su hija y va corriendo el límite de lo que se atreve a hacer. El desconocido, entretanto, responde con una lucidez incómoda que no encaja con su amnesia. El desenlace desplaza el relato del realismo policial hacia una imagen abiertamente fantástica, y esa fuga hacia lo insólito reaparece como recurso en el resto del libro.
Lo que sigue alterna piezas de extensión muy desigual —algunas apenas una viñeta— organizadas en trece movimientos numerados. En «Bifronte», la identidad se narra como duplicidad cotidiana: dos clósets, dos nombres tácitos, una salida nocturna que el vigilante no sabe leer. «El padre Ángel y el Pequeño César», precedido por un recorte de prensa sobre acusaciones de abuso eclesiástico en la República Dominicana, construye una confesión de puertas cerradas en la que confesor y confesante están mucho más cerca de lo que uno de los dos admite: una sátira feroz sobre la hipocresía institucional, sostenida enteramente en el diálogo. «Bajo la estatua del patricio» rebaja el registro a comedia costumbrista y enfrenta el patriotismo de manual con la impaciencia del deseo en la oscuridad de un cine sin dinero de por medio.
El índice anticipa el resto del mapa: atracos, extorsiones, estafas, fugas, servicios a domicilio, crónicas rosas, chateos y desapariciones. Un volumen de humor áspero, lenguaje coloquial y erotismo explícito, dirigido a lectores adultos, donde cada historia parece un pequeño acto de exorcismo.
Plan gratis: 1 libro al día. Hazte VIP para libros ilimitados.